Es de sobra es conocido entre todos los aficionados la saga Octavia de Škoda, que casi lleva 20 años dando guerra en nuestras carreteras. Aunque no esta tan conocido para el gran público, su tatarabuelo, el Škoda Octavia nacido en 1959. Este automóvil, nacería con la clara intención de popularizar este medio de transporte entre las clases medias de la sociedad checoeslovaca posterior a la segunda guerra mundial.    

Con el propósito anteriormente descrito, se podría en marcha el lanzamiento del Škoda Octavia, que recuperaba la tradición anterior a la guerra de bautizar a sus automóviles con nombres femeninos. Este, venía a remplazar al Škoda 440, modelo en el que se basaría realizando ligeros en el apartado estético pero conservando prácticamente inalterable el apartado mecánico a excepción de la incorporando alguna pequeña novedad técnica.

Dado este aspecto tendremos que retrotraernos a 1953 cuando Škoda, siguiendo la tónica habitual de los países de la órbita soviética, comenzaría a desarrollar el proyecto “Spartak”, con la idea de crear un automóvil popular,  dando así lugar al reemplazo del antiguo Škoda 1101/1102 que se había dejado de fabricar en 1952. Este proyecto, fructificaría de manera definitiva cuando en el Salón de Bruselas de 1955 el fabricante checoeslovaco presenta el Škoda Orlik. Una berlina de dos puertas, estéticamente seguía la línea de otras berlinas europeas contemporáneas como el Fiat 1100 o el Simca Aronde, aunque con una marcada personalidad debido al peculiar diseño de su frontal con el que Škoda daba un paso adelante, dejando atrás las anticuadas líneas del Škoda 1200/1201.

En octubre de ese mismo año, comienza a comercializarse bajo la denominación Škoda 440 esta denominación era debida a su motor 4 cilindros en línea de 1089 cm3 ofrecía una potencia de 40 CV todo ello asociado a una caja de cambios de 4 velocidades. En ese apartado no ofrecía ninguna novedad, pues seguía siendo el viejo motor y caja de cambios del Škoda 1101/1102. Su diseño rústico y sobrio respondía a la necesidad de soportar las carreteras en mal estado de Europa del Este, labor que el Škoda realizaba con total  seguridad, ya fuese a través de carreteras o de caminos forestales. A pesar de su modesta mecánica y su  peso de 1270 kg, le permitía unas  prestaciones aceptables, llegando a alcanzar los 110 km/h de velocidad punta. Curiosamente este modelo seria popularmente conocido en Checoslovaquia como “Spartak” utilizando así el nombre original del proyecto.

En 1957, se ampliara la gama con la llegada al mercado del Škoda 445. Básicamente era el mismo automóvil, con la salvedad de que equipaba un motor de 1221 cm3 del Škoda 1200 que erogaba 45 CV. Estéticamente no se producía ninguna variación significativa con respecto a su hermano pequeño. Prácticamente a la par con este, llegaba, el Škoda 450, un convertible 2+2, este se alejaba mucho del espíritu original con el que nacería este automóvil, estando pensado para las elites de la sociedad. Aparte de las obvias modificaciones para convertirlo en descapotable, este modelo incorporaría una nueva calandra de mayor tamaño. Mecanicamente, montaba el mismo motor que Škoda 440 pero dotado de un carburador de doble cuerpo que le permitía desarrollar una potencia de 50 CV, mejorando así las prestaciones de sus hermanos de gama y dotándolo de un carácter más deportivo.

A pesar de los buenos propósitos iniciales, el tiempo demostraría el fracaso, puesto que debido a diversos factores, principalmente el económico puesto que seguía estando fuera del alcance de una gran parte  de los ciudadanos checoslovacos. A esto hay que sumar un ritmo de producción lento y en gran parte reservado a la exportación al extranjero, que le permitía al fabricante checoslovaco la obtención de valiosas divisas extranjeras.

Debido a esto, Škoda decidiría realizar algunas modificaciones en el modelo naciendo de esta manera nuestro protagonista: el Škoda Octavia. Este vería por primera vez la luz en marzo de 1959, aprovechando la celebración del famoso Salón del automóvil de Ginebra. Como ya hemos dicho anteriormente tomaría como base el Škoda 440, el cual no sufriría grandes cambios. En el apartado estético, sufriría tan solo un ligero lavado de cara, donde el mayor cambio seria la modificación de su peculiar parrilla frontal por una de diseño mucho más convencional. Además, el interior sufrió también algunas modificaciones, siendo la más importante, un salpicadero de nuevo diseño, más funcional y práctico.

En el apartado mecánico, no sufriría grandes modificaciones, siendo la más importante, un completo rediseño de las suspensiones delanteras, que pasaria de utilizar una suspensión de ballestas, a unas suspensiones mediante muelles helicoidales, mejorando sustancialmente tanto el comportamiento como el confort del modelo.

 

Inicialmente, la gama seguiría contando de tres modelos diferentes: por un lado la versión de acceso del Octavia, estaría equipado con el motor 4 cilindros de 1089 cm3 heredado del 440, que seguía ofreciendo 40 CV. La versión alta de gama seria el nuevo Octavia Súper que sustituye al 445 del que hereda su propulsor de 1221 cm3y 45 CV. Por su parte, la versión convertible pasaría a denominarse, Škoda Felicia montando el mismo motor que el Octavia, aunque modificado para desarrollar 50 CV, estéticamente se diferenciaba del resto de la gama por una parrilla frontal de nuevo diseño.

Sería un año después, cuando la gama da la bienvenida a una nueva versión: el Octavia TS “Touring Sport”, el cual hereda del Škoda Felicia, tanto su propulsor de 1089 cm3 y 50 CV, como también su parrilla frontal. Debido a las mejoras mecánicas recibidas, tenía unas prestaciones ligeramente superiores, logrando una velocidad punta de 128 km/h.

 

Con motivo de la celebración del Salón de París, en octubre de 1961, la familia Octavia recibiría una nueva actualización. La principal novedad seria la incorporación de nueva carrocería a la gama, en este caso un familiar de tres puertas, que se denominara Octavia Combi, estando tan solo disponible con el motor de 1221 cm3 de 47 CV. Mientras que dos nuevas versiones se añadirían al catálogo, el Octavia 1200 TS y Felicia Súper, ambos equipados con el motor de 1221 cm3 con una potencia de 55 CV.

En el aspecto mecánico, tanto el Octavia, como el Octavia Súper recibirían mejoras en sus mecánicas, dejando la potencia en 45 CV en el primero y 47 CV en el segundo. Estéticamente, la gama también sufriría un pequeño rediseño, este se centraba en la incorporación la rejilla de Felicia en todos los modelos, además de un rediseño de la parte trasera, con la incorporación de dos pequeñas aletas en la parte trasera, que le conferían un aspecto más moderno para la época.

Antes de llegar al final de su vida comercial, en 1963 se produciría otro pequeño cambio de imagen que se centraba en la incorporación de una nueva parrilla. El final de su vida comercial llegaría en la primavera de 1964, debido a la presentación del nuevo Škoda 1000 MB. Esto empujaría suavemente a la jubilación al Škoda Octavia, cesando definitivamente la producción de las variantes berlina y convertible en la fábrica de Mladá Boleslav. Cuestión aparte seria la variante Combi que continuaría su producción durante algunos años más puesto que no estaba planificada ninguna versión familiar del nuevo modelo. Durante ese periodo, el modelo recibiría diferentes retoques estéticos, en 1968 se incorporaría una nueva parrilla delantera, en  1969 recibiría un ligero aumento de potencia llegando a los 51 CV, además de la incorporación de los pilotos traseros del nuevo Škoda 100 y 110. Todo esto, le permitiría continuar su recorrido hasta su cese definitivo en 1971.

Pero el éxito del Octavia, no solo se centraría en los países del este, puesto que tras su lanzamiento en Checoslovaquia, el Škoda Octavia también está disponible en la mayoría de los mercados europeos, entre ellos el francés, holandés o belga siendo en este últimos ensamblado entre 1958 a 1964, tanto el 440 como el Octavia también  en una fábrica cercana de Amberes, junto con el Volvo Amazon o algunos modelos Borgward. A lo largo de ese periodo, se llegaron a producir en Bélgica nada menos que 11.550 unidades, siendo especialmente bueno 1960 donde se produjeron un  total de 3.507 unidades.

Pero su dimensión internacional no se limitaba a Europa, llegando incluso a importarse en pequeñas cantidades a lugares tan remotos como los Estados Unidos o Nueva Zelanda, donde en 1966 a petición del importador se crearía una especie de vehículo multipropósito al más puro estilo Land Rover denominado Trekka, tomando como base el chasis y la mecánica del Škoda Octavia. Su producción continuaría hasta 1972, llegando incluso a exportarse a Australia, Indonesia o las islas Fiji. Caso similar ocurriría en Pakistán, donde el importador produciría desde 1970, el Skopak, otro vehículo multipropósito, construido también sobre chasis y la mecánica del Octavia, pero que cesaría su producción en 1971, debido al cese del modelo original en Checoslovaquia.

Con todo esto entre 1959 y 1971, saldrían de la planta de Mladá Boleslav un total de   365.379 de Škoda Octavia, siendo 54.086 unidades del Octavia Combi, 78.489 del Octavia Súper y tan solo 2.273 unidades de la versión TS/1200 TS convirtiéndose así en versión escasa. A esto hay que sumar 14.863 unidades del Škoda Felicia salidos de la factoría checoslovaca. Habría que esperar más de 20 años, para que el fabricante recuperase tanto las denominaciones Octavia como Felicia, pero esa es otra historia diferente.

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